Me alejo, y más te imagino
desgarrandome la piel,
te olvido, y más te imagino
arrancándome los ojos.
Me acerco, y más siento
el ardor de tus manos frías,
te toco, y siento mi cuerpo
quebrarse como mi espejo.
Me transformo en hielo
y mi corazón se acelera,
me dejo llevar por el río
y nunca se como caminar.
Despacito se corre
la voz de un hombre,
una especie de hambre,
un enjambre
con asesinos y mucha sangre,
un calambre
al corazón errante.
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