viernes, 2 de octubre de 2009
No me mires, escucha...
Ver tanta verborrea expuesta, ahoga cualquier palabra con sentido que quieras decir, si total, nadie te oye, ni siquiera el grito de luna, que surge cuando por las noches, la pellizcas con fisuras y temores, sólo vos y ella están ocultos en alguna parte de la ciudad, diciendo verdades aún sin escuchar... Tras ese silencio veo tu ansiedad, un hambre desgarrador que te lleva a pensar locuras, esperando encontrar en mis ojos, la respuesta a tu pregunta, aunque no sepas que detrás de mi, hay alguien más, que está callado no porque quiera, sino por no poder hablar, es una condena tenerlo encerrado ahí, reprimiendo sus lamentos en la soledad del viento, que se lleva todas sus conversaciones hacia otro lugar, y sin embargo él no quiere callar...
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